Conoce a Dora. Libro: Playa, Brisa y Navidad.

 Dora 

La casa de Melanie está iluminada como si quisiera competir con el cielo. Luces blancas, doradas y rojas abrazan cada rincón; el olor a pavo y especias llena el aire, y en el fondo suena un villancico suave, casi irónico frente al caos que siento por dentro. Llego con mis padres, envuelta en el vestido que elegí con tanto cuidado. Me miro en los reflejos de los adornos, buscando confirmar que estoy lista, que puedo con esto.

Entonces escucho el anuncio de tía Melanie, me giro y lo veo. 

Natalino.

Más alto, más hombre, con esa sonrisa que una vez fue solo mía. Sus ojos se clavan en mí por un segundo eterno. El tiempo no existe, la gente se mueve alrededor, pero yo solo escucho el golpe desbocado de mi corazón. A su lado está ella: la española. Guapa, alta, elegante, con esa seguridad de quien sabe que pertenece a su brazo. Se aferra a él como si fueran un solo cuerpo.

 —Dora, ven, saluda a Natalino —dice tía Melanie como si nada.

 —Natalino —saludo, sintiendo que las palabras se quedan atascadas en la garganta.

 —Dora —su voz suena igual, y distinta al mismo tiempo—. 

Ella me tiende la mano. 

—Encantada, soy Iris. 

—Un gusto —digo, forzando una sonrisa educada mientras mi estómago se revuelve. 









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